¿Volveré a caminar? Qué determina realmente el resultado de la rehabilitación de la marcha
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Suele ser la primera pregunta tras un ictus, una lesión medular o una lesión cerebral grave, y a menudo la formula una hija o un marido antes que el propio paciente. ¿Volveré a caminar? ¿Volverá ella a caminar?
Nadie puede responderlo con honestidad a distancia, y conviene desconfiar de quien lo intente. Sí se puede decir qué factores mueven las probabilidades, cómo es una buena rehabilitación de la marcha y por qué la respuesta está mucho menos fijada de lo que parece en las primeras semanas.
Por qué nadie puede darle una cifra
Dos personas con lo que parece la misma lesión en una imagen pueden acabar en situaciones muy distintas. La razón es que caminar no es una única habilidad. Requiere control del tronco, equilibrio, sincronización de la activación muscular, la capacidad de transferir el peso a una pierna que quizá no sienta bien, resistencia cardiovascular y confianza, que no es en absoluto un factor menor.
Un pronóstico dado en los primeros días es una instantánea de un sistema todavía en convulsión aguda. La inflamación cede. La medicación cambia. El sueño mejora. Una valoración hecha unas semanas más tarde suele verse distinta de la del tercer día.
Por eso no damos pronósticos por teléfono ni por correo electrónico. Valoramos.
Los factores que de verdad importan
Algunas cosas escapan a todo control. La localización y la extensión de la lesión cuentan, y en la lesión medular la completitud de la lesión cuenta mucho. La edad influye, bastante menos de lo que se supone, y la forma cardiovascular previa al evento explica a menudo más que la fecha de nacimiento.
Si entrena la tarea real. Fortalecer una pierna en una máquina no produce automáticamente la marcha. El sistema nervioso aprende lo que practica. Caminar mejora sobre todo caminando, o con algo que se le parezca mucho.
Cuántas repeticiones consigue. Esta es la diferencia honesta, y es aritmética más que filosofía. Una sesión convencional ofrece quizá unas pocas decenas de pasos asistidos antes de que terapeuta y paciente estén agotados. Una sesión asistida por robot ofrece cientos, hasta más de 1'000, con calidad constante, porque la máquina soporta el peso y el terapeuta queda libre para corregir el movimiento en lugar de sostenerlo. Hemos escrito por separado sobre la relación entre dosis y resultado.
Si puede empezar antes de poder mantenerse de pie. La descarga del peso corporal permite iniciar el entrenamiento de la marcha cuando la bipedestación autónoma aún es imposible. Esperar a que alguien se mantenga de pie solo antes de entrenar la marcha desperdicia justo el periodo en que el sistema nervioso es más receptivo.
Qué ocurre en el resto de su vida. La espasticidad, el dolor, el mal sueño y el ánimo bajo limitan en silencio lo que una sesión puede lograr. Forman parte del plan, no de una lista aparte.
Entrenar la marcha cuando no se puede caminar
A los pacientes suele sorprenderles que el entrenamiento de la marcha empiece mucho antes que los primeros pasos autónomos. En un robot de marcha, el arnés soporta todo el peso que usted necesite, las piernas se guían según un patrón fisiológico y el soporte se reduce semana a semana a medida que usted asume más.
Lo esencial no es la máquina. Lo esencial es que el patrón de movimiento correcto se repita con suficiente frecuencia, y con suficiente precisión, para que el sistema nervioso tenga algo de lo que aprender. Los sensores registran la simetría del paso, la distribución del peso y su propia aportación, con lo que el progreso se hace visible en cifras y no en impresiones. Eso importa cuando el cambio es real pero demasiado pequeño para notarse.
Una ayuda para caminar no es un fracaso
Muchas personas definen el éxito como caminar sin nada en las manos. Vale la pena aflojar un poco esa definición. Caminar doscientos metros con un bastón, con seguridad y sin caídas, cambia la vida diaria mucho más que unos pocos pasos libres bajo supervisión. La rehabilitación apunta a la vida que usted quiere llevar, y las ayudas forman parte del camino.
Tarde no es demasiado tarde
Las mejoras más rápidas llegan pronto, y por eso los primeros meses no deberían perderse. Pero el sistema nervioso no cierra a los seis o doce meses. Las personas que retoman un entrenamiento estructurado y suficientemente intenso años después de un ictus o una lesión siguen logrando mejoras medibles en velocidad de marcha y resistencia. Más lentas que al principio, sí. No ausentes.
Si se hace esta pregunta por usted o por alguien de su familia, el paso útil es una valoración y no una búsqueda en internet. La evaluación inicial en nuestras clínicas de Zúrich y San Galo es gratuita, y saldrá de ella con una imagen objetiva de la situación y de cómo sería el entrenamiento. Le diremos lo que vemos, también cuando la respuesta honesta sea difícil.
El siguiente paso
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