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Rehabilitación tras un ictus: qué importa durante el primer año

Un ictus cambia de un momento a otro lo que era evidente: caminar, agarrar, hablar. Para los afectados y sus familiares surge enseguida la pregunta de cómo seguir y de cuánta recuperación es realmente posible. El primer año tras el episodio desempeña en esto un papel especial, porque es la fase en la que el cerebro es más moldeable y en la que la terapia adecuada marca la mayor diferencia.

La fase aguda y las primeras semanas

Inmediatamente después del ictus, la prioridad es la estabilización médica, normalmente en el hospital y a menudo seguida de una rehabilitación hospitalaria. La terapia comienza por regla general ya en esta fase temprana, tan pronto como el estado de salud lo permite. La fisioterapia, la terapia ocupacional y, si es necesario, la logopedia intervienen para volver a estimular lo antes posible las funciones perdidas. La magnitud de las secuelas depende en gran medida de qué región cerebral se vio afectada y de la rapidez con que se inició el tratamiento.

Por qué los primeros meses son especialmente valiosos para el cerebro

Tras un ictus el cerebro atraviesa una fase de neuroplasticidad aumentada, en la que las conexiones nerviosas pueden formarse y adaptarse con especial intensidad. Esta fase es más marcada durante los tres a seis primeros meses y disminuye después de forma gradual, sin desaparecer por completo. Precisamente por eso, en este periodo cuenta menos cuánta paciencia se tenga y más cuántas repeticiones dirigidas y correctamente ejecutadas logra entrenar realmente una persona. Los estudios muestran una y otra vez que la cantidad de ejercicio activo y específico para la tarea es uno de los factores más importantes para el alcance de la recuperación.

El paso de la clínica de vuelta a la vida diaria

La recuperación no termina con la rehabilitación hospitalaria, aunque muchos pacientes lo teman al principio. El regreso a casa es un momento crítico: la densidad terapéutica desciende a menudo de forma brusca, mientras la vida diaria plantea al mismo tiempo nuevas exigencias, desde subir escaleras hasta vestirse de forma autónoma. Una continuidad ambulatoria bien planificada cierra esta brecha y hace que los avances logrados en la clínica no se disipen, sino que se consoliden y amplíen.

Por qué la intensidad también marca la diferencia en el ámbito ambulatorio

Muchos subestiman cuánta práctica se necesita para volver a ejecutar de forma fiable un solo movimiento cotidiano, como agarrar una taza. La terapia individual clásica está limitada por el tiempo: un terapeuta solo puede ofrecer en una sesión un número determinado de repeticiones guiadas antes de que se agote la hora. Los sistemas asistidos por robot, como el Lokomat para la marcha o Amadeo y Pablo para el brazo y la mano, permiten bastantes más repeticiones por sesión, con un control preciso de la carga y una medición objetiva del progreso. Esto posibilita una intensidad de entrenamiento difícilmente alcanzable solo de forma manual, sin sobrecargar al paciente.

Cómo puede ser la evolución a lo largo del primer año

En los primeros meses suele estar en primer plano la función básica: mantenerse de pie, caminar, agarrar. Con el tiempo el foco se desplaza cada vez más hacia la motricidad fina, la resistencia, el equilibrio en situaciones más complejas y el regreso a actividades que antes del ictus eran evidentes, ya sea el trabajo, una afición o la participación social. Un enfoque basado en datos hace visible esta evolución: cada sesión se registra, de modo que los avances son objetivamente comprobables y la terapia puede ajustarse de forma continua al desarrollo real en lugar de seguir un esquema rígido.

Cómo es el acompañamiento en Nextherapy

En Nextherapy cada tratamiento ambulatorio comienza con una valoración inicial minuciosa en la que registramos el estado actual de la fuerza, la movilidad y la función en la vida diaria. Sobre esa base, nuestros fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales elaboran un programa individual que combina el entrenamiento asistido por robot con la terapia clásica y se adapta durante toda la duración del tratamiento. El uso de nuestras tecnologías no genera costes adicionales: forma parte del programa terapéutico habitual y se factura a través de su seguro de enfermedad, invalidez, accidentes o militar.

Si usted o un familiar se encuentran en la fase ambulatoria de la rehabilitación tras un ictus, le invitamos a una consulta preliminar gratuita en Zúrich o San Galo. Juntos analizaremos la situación actual, los objetivos posibles y las preguntas sobre la cobertura de costes, sin compromiso.

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