Terapia cubierta por el seguro de enfermedad suizo (KVG, IV, UVG y MV).

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Párkinson y entrenamiento de la marcha: por qué la práctica dirigida cambia la vida diaria

Muchas personas con enfermedad de Parkinson notan el cambio primero al caminar. Los pasos se acortan, el brazo se balancea menos, el ritmo se reduce. Más adelante pueden sumarse el bloqueo repentino al iniciar la marcha o en los marcos de las puertas, el llamado freezing, y con él el miedo a caer. Estos cambios son difíciles, pero no son inmutables. La función de la marcha se cuenta entre los ámbitos en los que el entrenamiento dirigido muestra en el párkinson efectos especialmente bien documentados.

Por qué cambia el patrón de marcha en el párkinson

En el párkinson está alterado el control de las secuencias motoras automatizadas. Para un sistema nervioso sano, caminar es un logro en gran medida inconsciente. En el párkinson ese automatismo pierde fiabilidad y el cerebro debe controlar el movimiento de forma más consciente. Eso explica una observación que muchos afectados conocen: caminar resulta bastante peor cuando al mismo tiempo se habla, se lleva algo o se piensa. Pero explica también por qué el entrenamiento puede actuar precisamente aquí. Lo que ya no transcurre de forma automática puede reconducirse mediante estrategias conscientes, estímulos externos y repetición intensiva.

Ritmo y señales externas

Un principio bien estudiado en la terapia del párkinson es el trabajo con señales externas, denominado cueing en la jerga profesional. Un compás acústico regular, marcas en el suelo o un conteo rítmico pueden mejorar de inmediato el patrón de marcha: los pasos se alargan, el ritmo se vuelve más uniforme, el bloqueo aparece con menos frecuencia. La razón está en que el ritmo externo sustituye en parte la cadencia interna alterada. En terapia practicamos estas estrategias no solo en la cinta rodante, sino de modo que usted pueda aplicarlas por sí mismo en la vida diaria, por ejemplo al iniciar la marcha en casa o al cruzar el umbral de una puerta.

Intensidad y repetición como principio de acción

El párkinson es una enfermedad progresiva, y precisamente por eso es tan importante un entrenamiento regular y suficientemente intenso. Los estudios sobre entrenamiento de movimiento sostenido y exigente muestran no solo una mejora de la velocidad de marcha, la longitud del paso y el equilibrio, sino que apuntan también a que la actividad física puede influir favorablemente en el curso de la enfermedad. La dosis es aquí determinante. Unas pocas repeticiones a intervalos irregulares no bastan para exigir de forma duradera al sistema nervioso.

Aquí reside la utilidad práctica de los sistemas asistidos por robot. En el entrenamiento de la marcha pueden alcanzarse en una sola sesión bastante más de mil pasos guiados con una calidad constante, muchos más de los que serían posibles manualmente. El apoyo se ajusta de forma continua a su rendimiento real, de modo que usted aporte por sí mismo todo lo posible y reciba solo la ayuda necesaria. La sujeción en el sistema elimina además el miedo a caer, que impide a muchos afectados practicar en el límite de su capacidad.

Equilibrio, prevención de caídas y tareas dobles

El entrenamiento de la marcha en el párkinson no termina al caminar en línea recta. Las caídas se producen sobre todo al girar, al iniciar y detener la marcha, al esquivar o cuando la atención está dividida. Por eso entrenamos de forma dirigida la transferencia de peso, los cambios de dirección y las reacciones ante perturbaciones inesperadas. En nuestros sistemas de análisis de la marcha estas situaciones pueden crearse de forma controlada y segura: aparecen obstáculos, el ritmo cambia, la tarea exige atención simultánea. Lo que se practica con seguridad en la sala de terapia contribuye a una mayor seguridad en la vida diaria.

Progresos medibles en lugar de impresiones

En una enfermedad progresiva resulta a menudo difícil valorar si una terapia surte efecto. Una impresión puramente subjetiva engaña en ambos sentidos. Por eso registramos en cada sesión valores objetivos como la velocidad de marcha, la longitud del paso, la simetría y la distribución de la carga. Así usted, sus familiares y sus médicos ven negro sobre blanco cómo evoluciona su capacidad de caminar a lo largo de semanas y meses. Eso nos permite además ajustar el programa a tiempo si algunos ámbitos se estancan.

Qué puede esperar de una terapia

Un objetivo realista en el párkinson rara vez es el regreso completo al patrón de marcha anterior. Sí son alcanzables, en cambio, cosas que significan mucho en la vida diaria: levantarse e iniciar la marcha con más seguridad, recorrer distancias más largas, caer con menos frecuencia, tener más confianza en el propio cuerpo y conservar durante más tiempo la autonomía existente. Estos objetivos los fijamos junto con usted y los revisamos periódicamente.

Todas nuestras formas de terapia, también las apoyadas en tecnología, están cubiertas por el seguro básico suizo o a través de IV, UVG o MV. El uso de la robótica y del análisis de la marcha no le genera costes adicionales.

Si desea saber cómo podría ser un programa de entrenamiento de la marcha para su situación, le invitamos a una consulta preliminar gratuita en Zúrich o San Galo. Allí observaremos su patrón de marcha, hablaremos de sus objetivos y aclararemos juntos la cobertura de costes.

El siguiente paso

Hablemos de su situación.

En una primera consulta gratuita analizamos su historial médico, sus objetivos y las posibilidades de cobertura del seguro.

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